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'Godspell' y amén

El Teatro del Soho estrena una divertida y seductora versión del clásico de Broadway bajo la dirección de Emilio Aragón


Viernes, 4 de noviembre 2022, 00:06

Lo de anoche fue una homilía. Como las de misa. Con lectura del Evangelio de San Mateo y comentario del propio Jesús. Eso sí, un Cristo divertido que igual te canta la parábola del hijo pródigo que bromea con la iconografía de 'Juego de Tronos'. La comedia y la música fueron ayer las claves del estreno de 'Godspell' en el Teatro del Soho Caixabank. Una versión de este musical confesional a lo Broadway que toma el original de los años setenta de John-Michael Tebelak y Stephen Schwartz para traerlo a la actualidad y retratar un Jesús más humano que divino sin perder ese espíritu cristiano-hippie que lo impulsó en las tablas. Una obra, la tercera de este género de la compañía de Antonio Banderas, que aportó novedades importantes a la cartelera del teatro de calle Córdoba.

'Godspell' conserva el sello de las producciones musicales precedentes. Como 'A Chorus Line' y 'Company', el nuevo proyecto se sale del Broadway más comercial al conjugar el espectáculo con una estética y una ética que podríamos considerar de culto. Si a uno le preguntan por un musical religioso seguro que lo primero que nos viene a la cabeza es 'Jesucristo Superstar', pero el Teatro del Soho contesta 'Godspell'. No obstante, esta última producción es también la más fácil de ver de los proyectos afrontados hasta ahora por este centro escénico. Su historia nos la sabemos y su mensaje es sencillo, aunque en la efectividad, brillantez y originalidad en mostrarlo está parte de su encanto.


Esa continuidad en el estilo y la puesta en escena presentaba anoche, no obstante, una visible diferencia: la ausencia de Antonio Banderas al frente del reparto del título que abría esta tercera temporada. Y también de la dirección. La mano de Emilio Aragón es la que ha tutelado la nueva apuesta del Teatro del Soho que introduce elementos tan ligados a su trayectoria como el vodevil, trucos de magia y marionetas –esto último en colaboración con Ángel Calvente que ha creado las figuras del número del Samaritano, uno de los más sugerentes– para potenciar la puesta en escena.

En cuanto a Banderas, anoche se limitó a ver el entretenido espectáculo desde la cuarta fila del patio de butacas en su condición de productor que desea ver este escenario volar sin que necesite anunciar su nombre en la cartelería, como confesó hace unos días. El auditorio estaba repleto en el estreno y el público aplaudió a rabiar en muchos momentos. Ahora toca seguir llenando las próximas diez semanas, diez. 'Godspell' tiene los ingredientes para conseguirlo y, ya que estamos en el ámbito de los milagros, no sería extraño.


Emilio Aragón no se ha buscado a una gran estrella para sustituir al insustituible Banderas, sino que se ha apoyado en unos jóvenes sobradamente preparados sobre el escenario. Un puñado de talentos. Desde el Jesús encarnado por Pepe Nufrio a la divertida y vocera Roko, pasando por Víctor Ullate Roche –con su doble papel de extremos: Judas y Juan Bautista a la vez–, el cómico Andro Crespo o el recuperado Aaron Cobos que ha vuelto a brincar y cantar felizmente después del percance que sufrió en una pierna cuando representaba precisamente en este mismo escenario 'A Chorus Line'. Suyo es el tema 'Óyenos' con el que ha vuelto a pisar fuerte.

La primera parte resultó más brillante que la segunda, aunque el número final de la cruz –no es espoiler después de veintiún siglos– tiene una sobriedad y una fuerza espectacular. Ahí, en lo alto, acabó la función a la que se subió Emilio Aragón entre aplausos para compartir el éxito con los actores. El director a su vez hizo salir a los técnicos de sonido, a los músicos, a los de iluminación, a los de maquillaje... En el escenario se reunió más de medio centenar de personas, una gran familia a la que quiso visibilizar con la complicidad del público. Al final se les unió también Antonio Banderas, al que Aragón agradeció que este teatro tenga «alma y corazón». El malagueño confesó que, cuando tenía 16 años, vio 'Godspell' en el Teatro Cervantes en 1974 y que en este estreno se había «tirado toda la noche llorando». «Yo también», le reconoció el director. Ambos se despidieron con una sonrisa y bailando con Jesús, sus discípulos y cía sobre las tablas. 'Godspell' y amén.

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